dimecres, 13 de març del 2013

INSOMNIO



He caído rendida, pero esta vez no por portear a mi Fernandito de casa al cole y viceversa, ni por currar como una posesa y aguantar a las clientas que no quieren comprar nada y me hacen sacarles todas las prendas y después de media hora de halagarles su tipo de ballena me sueltan que se lo tienen que pensar. Qué pensar ni qué pensar… a comprar y a callar, joder. Tampoco estoy rendida por limpiar, fregar, cocinar y otras cosas que me dan placer sexual, o sea, me joden. Ni por hacerme la Robin Hood con Manoli y el charcutero drag queen. No, amigas, no os lo vais a creer pero he caído rendida de follar.

 A duras penas puedo abrir un ojo para percatarme que no lo he soñado, estiro la mano y toco la pedazo cacha del tío que tiene la culpa de mi rendición. Qué cabronazo, qué tute me ha dado. La culpa la tuvo el vino que trajo Fernando. ¿No lo conocéis? Las nuevas no, es un viejo amigo (que no es lo mismo que un amigo viejo). Fotógrafo de profesión y sevillano de devoción. Lo conocí allí cuando me dio por recorrer platós de televisión a hincharme a realitis, joder, parece que fue antes del diluvio y no hace ni seis años. Mi vida ha cambiado y por lo que me ha explicado en la cena, la suya también. Una noche sevillana me dio una vuelta en moto y me enseñó su ciudad y alguna cosa más que ahora no viene al caso. ¡Morbosas, que sois unas morbosas! ¿La tranca? Bien, consistente. ¿Cómo la salchicha de Gervasio? La madre que os parió, que veis algo con punta y se os revienta la imaginación. No hagáis que me pierda, que se me va el hilo y acabo hablando de Rajoy. Dios me libre de dedicarle una palabra a ese desgraciao que nos tiene asfixiaos a todos mientras el tío se embolsa pasta por un tubo, putos sobres de los cojones… A lo que iba, Fernando me llamó a media semana anunciando que se venía para Barcelona, miel sobre hojuelas,  yo tenía el finde libre porque Fernandito se iba con su amantísimo padre. Creo que lo quería llevar al futbol, y al cine, y al zoo… ¿que si me lo quiere comprar? Pues sí, últimamente lo mima que te cagas, le consiente todo y babea todas las tonterías que el crío escupe por la boca. Luego la mama es la mala, ya le veo el truco  al muy cabrón.  ¿Que no me enrolle? ¿Que explique los detalles? ¡Qué cabronas! Cómo os va meter el ojito en la cama de los demás. En la cama o donde sea, porque los dos primeros polvos fueron encima de la mesa y en el sofá. ¿Qué pasa, colegas? Que nos dio el primer apretón con los postres y la cremallera de bragueta que se baja, las bragas negras que se apartan por arte de magia y pimpam que ya estábamos a reventar. Y así, desparramaos de gustirrinín nos tiramos en el sofá a descansar. Sí, descansar. Pero con el calorcito de la estufa pues una mano que se va para aquí, otra que se va para allá, un tironcico de pelos del pecho, un mano que se descuida encima de la teta, la boca que huele a vino bueno, el pezón que se pone pino, la polla que desafía la gravedad y…. Joder, ya me habéis tirado de la lengua y lo estoy soltando todo. ¿Qué va a quedar para el Sálvame? Es broma, con mi Fernando no se juega, es un tío legal, nos damos gusto cada cierto tiempo y nos explicamos la vida. Y sobre todo, nos reímos, sí, claro, entre polvo y polvo. Ese gracejo andaluz me enamora, me dice unas cosas que me troncho, me cuenta unos chistes que son la pera y con el jijijí y el jajajá pues ya nos tienes en pelota picada en la cama retozando como locos. En el tercero el kamasutra le han faltao páginas. ¿Bocas? ¡Tu puta madre! Una no se conforma con el triste misionero, a una le gusta investigar y a Fernando no te digo, o sea, que aquí me tienes agotada perdida, pero feliz, joder, qué lástima de que no estuviéramos más cerquita para montar festejos día sí y día también. ¿Nos cansaríamos? Yo que sé, pero ya me empieza a picar la pepitilla de pensarlo. Cuando se despierte le cojo el chupachup y … ¿Salida yo? Venga ya, que porque a una le guste el folleteo no es una salida, es la sal de la vida, y la pimienta, y el aceite y el vinagre. En fin que habéis aprovechado mi insomnio para enterarse de todo. ¡Qué cabronas!

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