Uff… qué desmejorada está esta chica. La
dejo que llore a todo trapo, va bien, ensancha los pulmones. Yo es que soy muy
llorona y me jode esa gente que no para de cortarte el rollo. No llores, no
llores… ¡Hago lo que me sale del chichi! Manoli, llora lo que te dé la gana,
las lágrimas son tuyas y si te viene en gana derramar el Nilo pues lo haces,
faltaba plus.
Le pongo el pijama a Fernandito y lo mando a la
cama. Un cuento, mama. Cojo un librito que tiene en su estantería y no llevo ni
cinco líneas que ya está durmiendo como un lirón. Beso en la frente y felices
sueños.
Me voy para la cocina, caliento un poco de
caldo que me ha sobrado de la cena, obligo a Manoli a que se lo beba, cuando se
acaba el tazón me coge la mano y me la aprieta como si le fuese la vida. Esta sí
que es mi Manoli y no la fantoche que presumía de gachón.
-
Qué es lo que pasa.
-
Puri, tenías razón. Gervasio no es
trigo limpio.
No es el momento de las recriminaciones. Todos
nos equivocamos, pero un calorcillo de satisfacción me sube por dentro, a mí no me falla la nariz, no sé que sexto sentido tengo
pero cuando algo no me entra pues no me entra.
- Yo estaba muy sola. Siempre he
estado muy sola…- Manoli vuelve a lloriquear pero el depósito de las lágrimas
está bajo mínimos.- Gervasio me subió el ego por las nubes. Y en las nubes no
se ve un pijo. Todo lo justificas, crees que son visiones, fantasmas,
tonterías… Y cuando te quieres dar cuenta ya estás metida en medio del ajo y no
encuentras la manera de dar marcha atrás. ¿No sé si me entiendes lo que te
quiero decir?
-
Claro que te entiendo.
-
No se le ponía dura.
-
¿Cómo?
-
Mucho fardar de que era un
follador nato pero a la hora de hincarla… una culebrilla…
La visión del charcutero en pelotas con la
polla echa una piltrafa me da una risa que no puedo evitar. Manoli me mira
sorprendida pero luego se suma, del llanto a la risa a veces no hay más que un
paso.
-
¿Culebrilla? ¿Gatillazo?
-
No, uno detrás de otro…
-
Coño, eso ya es más serio..a lo
mejor será la pitopausia… pero, no es tan mayor el muchachote, ¿no?
-
Que va… cuarenta y cinco.
-
¿Entonces?
-
Es un degenerao…
Manoli me está sacando de quicio, no concreta y
la curiosidad me tiene carcomía. Al tío no se le levanta y es un degenerao,
joder, esto un tiene misterio de narices, a que llamo a los del CSI.
-
Solo se le ponía un poco
morcillona cuando me hablaba de ti.
-
¿Cómo?
-
Lo que oyes.
-
¿Y tú?
-
De Celestina, para eso me quería,
nada más, a la que apareciste ni tocarme el muy cabrón, ni disimular…
-
¿Y cómo consentiste, Manoli?
- Yo que sé Puri… yo que sé… Al
principio estaba por mí, pero desde que te cruzaste por en medio que no paraba
de insistir en que…
-
¿En lo del trío?
- Sí, pero yo creo que lo que quería
era follar contigo sola… a mí no me quería nada más que para convencerte.
-
¡La madre que lo parió! De qué va
el puto charcutero, a ese le voy a coger los cojones y se los voy a hacer
morcillas de Burgos… Con la Puri… y
claro está, contigo tampoco, ¡no se juega! Que se la machaque con pelis porno
pero a mí que no me meta en sus fantasías que lo saco de una hostia bien dada.
-
Puri, tranquila… ya está… ya lo he
dejado, no pasa nada…
-
¿Qué no pasa? Una mierda. Este tío
no se va de rositas como que me llamo Puri.
-
¿No irás a hacer ninguna tontería?
No me gustaría…
-
Manoli, cállate de una puta vez y
déjate de lloriqueos. Este tío te ha utilizado como un kleenex, si quería
follar conmigo que me lo hubiese dicho a la cara que de la primera patada en
los huevos que le hubiese dado lo habría dejado gallina, que es lo que es. Si
no le gustabas pues que hubiera cortado contigo y punto pelota. ¿Qué se cree?
Que se puede ir moviendo a las personas como playmobils… Manoli, esto no queda así.
-
Déjalo Puri, ya está, el daño me
lo ha hecho a mí…
-
¿Hay más mierda, verdad?
Quien calla otorga.

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