- Que me lo he pensado, que sí, que
a lo mejor tienes razón, que soy una malpensada de tomo y lomo. Que hace mucho
tiempo que somos amigas y no vamos a tirarlo todo por la borda. Manoli, ¿cuándo es la boda?
-
No sé.
La noto friucha, es normal, puede que me pasara de rosca. Me
imagino que me pegará un chorreo en cuanto pueda. Tengo que sacar mi mejor
versión para conseguir limar asperezas. Intento driblar por la derecha para
tirar los pelillos a la mar.
-
¿Ya te has probado el traje?
-
No.
-
¿Y cuándo tienes previsto…?
-
No sé.
Está peleona, es normal, ¡un trío! Si es que
ahora que lo pienso me parto la caja. Joder, Purita, tienes unas ideas de
bombero del copón. ¡Ménage à trois! Qué bemoles… Insiste, maja, insístele porque
te pasaste tres pueblos. Dribling para la izquierda.
- ¿Y el restaurante? ¿Ya habéis
escogido el menú? Langostinos parisien que no falten, eh, Manoli, que yo me
quiero poner tibia, luego ya me marcaré la dieta de la alcachofa, del pimiento
morrón o de la alcaparra, pero ese día reviento, hasta que salten las costuras
del vestido…
Silencio. Joder, cómo me está apretando la
cabrona, no me pone ni una alcayata a la que arrimarme. No hay que ser así,
Manoli, no se puede ser tan rencorosa, hay que perdonar, hay que olvidar, hay
que mirar para adelante.
-
Tu madre debe estar muy contenta…
como si la viera, eso de que se la case la hija…
Estoy hablando sola como una gilipollas
integral. Coño, que se me está acabando el repertorio, esta Manoli me está
sacando de quicio y yo me conozco, al final explotaré y tendré que volver a
pedirle perdón. Soooo… Purita, no pierdas los nervios y hazte cargo que lo que
le dijiste era gordo de verdad, o sea que un poquito de penitencia es lo mínimo.
A sufrir toca.
- ¿Habéis puesto lista de boda en
algún sitio?
-
No.
- ¿Dinerillo contante y sonante?
-
No sé.
- ¿No sé, Manoli? Joder, alguna
forma de hacerte un regalo habrá, digo yo…
Doble ración de silencio. Me cago en todo lo
que se menea.
- Ya te llamaré en otro momento, veo
que todavía tienes que digerir un poco la tontería mía del otro día…
-
No, Puri, es que…
¡Aleluya, gloria al Señor! Se ha dignado en
pronunciar mi nombre en un tono comprensivo. Sigue, sigue…
-
No sé por dónde empezar…
-
Por el principio…
Mira que la bromita no es tonta ni nada. Manoli
parece que está dispuesta a gastar más palabras. Aprovecha jodía, que son
gratis.
-
Nos tenemos que ver.
-
Cuando quieras, Manoli.
Parece que le tiemble la voz, como si quisiera
llorar. Esta Manoli no está fina.
-
Ya te llamo.
-
¿No me puedes avanzar nada?
-
Mejor cara a cara, es una cosa muy
seria…
-
No me asustes…
-
Soy muy tonta, Puri, pero que muy
tonta.
-
¿A qué viene eso, Manoli, no digas
tonterías?
Me doy cuenta de que he metido la pata, las
tonterías las dicen los tontos. Purita, a ver si no la cagas con tus descuidos.
Se me ha echa a llorar por teléfono, moquea
y todo, joder, vaya panorama. Me espero mientras hipea y espero que amaine el
temporal. Qué fuerte, qué le habrá hecho el puto Gervasio. Le saco los
higadillos. Mamón de mierda. ¡Alto Puri, joder, que te subes como la cerveza!
-
Te llamo y nos vemos- me dice sin
parar de lloriquear.
-
¿Voy a tu casa? Es que tengo a
Fernandito viendo los dibujos, ¿vente tú?
-
Vale.
Esto me huele a gato encerrao.

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