-
No seas rencorosa, mujer. Si
Gervasio ha dado el paso, no lo menosprecies, por favor.
Para mearse y no echar ni gota, amigas. La peña
no tiene orgullo, ni vergüenza torera, ni ná de ná. Joder que le dije de todo
al Gervasio, de baboso para arriba, y el muy gilipollas quiere que quedemos
otra vez. ¿Y la papafritas de la Manoli? Está enchochada con el charcutero de
los cojones y no hay quien le quite la venda de los ojos.
- Manoli, no es buena idea, de
verdad. Dejemos las cosas como están. Tú te casas, yo me alegro mucho que hayas
encontrado a un hombre que te haga feliz y punto pelota. ¿De acuerdo? Aquí paz
y después gloria.
- No puedes ser así, Puri, después
del esfuerzo que ha hecho Gervasio que no quiere que nuestra amistad quede
resentida por malos entendidos tontos… en fin, que el hombre sufre de vernos
distanciadas por su culpa y está dispuesto a dar el paso de pedirte perdón o lo
que haga falta, ostia, pelillos a la mar. Nos juntamos y hablamos…
Está el personal como un puto cencerro. No
tengo yo mis problemas como para ahora tener que enrollarme con las gilipolleces de
esta pareja de tarados. Yo empiezo a sospechar, tanta insistencia de Manoli y de
su charcutero me están dando mala espina. ¿Mal pensada? Sí, ¿pasa algo? Piensa
mal y acertarás. Yo para mí que estos dos quieren un trío. Y me quieren meter a
mí en el ajo sea como sea. Que sí, que Gervasio es una vicioso de tomo y lomo,
que le mola, que me miraba las tetas y me tocó el culo, que quiere hacer un
sandwich de jamón y queso, que me tiene dominada a Manoli y ahora quiere
hacerme vudú a mí, joder, más claro que el agua.
-
Yo no quedo más con tu novio y
Dios mediante tu futuro marido. He dicho que no y es que no. Que seáis felices
y caguéis perdices pero a mí no me metéis en medio de vuestras fantasías…
-
¿Fantasías? ¿Qué dices Puri?
-
Buscaos a otra, que yo no trago.
-
Se te va la castaña, ¿no?
-
Que sí, Manoli, que la verdad por
delante, que si queréis un manage de esos pues que os lo montéis con otra que una
servidora no pasa por el aro.
-
Puri, por san Roro y todos los
santos del firmamento, no me digas…. que tú te pensabas… que Gervasio y yo
queremos…
-
Ahora no me vengas haciéndote la
estrecha, que sí, que se os nota a la legua. ¿No me jodas, Manoli? Si después
de decirle de todo el tiparraco insiste y tú no paras de rempujar, explícame
cómo me lo tomo yo…
¿Me ha colgado? Qué poca educación que tiene
esta chica. Ni clase, ni saber estar. Ella me puede decir lo que le dé la gana
y a la que le canto las cuarenta se me sube a la parra. ¡Un poquito de por
favor! Menos mal que soy una lince y las veo venir de lejos que si no me meten
en un tejemaneje de los gordos. ¿Cómo? ¿Que me he acelerado? ¿Por qué? ¿Que a
lo mejor solo quería que nos lleváramos bien? Venga, venga, venga… menos lobos
caperucitas… no me jodáis, que son unos viciosos, que les va la marcha… que sí,
joder… ¡Me cago en la puta de oros! Ya me habéis puesto en duda, ya he metido
la pata. Si es que la boca me pierde, si es que… en fin, ¿qué me toca? Bajarme
las bragas… eh… imaginariamente, y..¿la llamo, no? Vale, vale, sin prisas, eh… Marco.
Tres tonos, cuatro. No me lo coge. Estará enfadada. Qué piel más fina tiene esta
Manoli…

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