dilluns, 4 de febrer del 2013

POR LA BOCA MUERE EL PEZ



Llego al curro y la Lali, mi compi, tiene la cara descompuesta.

-          Joder, tía, tengo un dolor de ovarios que no me deja ni pensar.
-          Te has tomado…
-       Todo y más. Hierbas, pastillas, patas de cabra, lo he probado todo, pero los cabrones siguen apretando a mala ostia, menudos pellizcos me pegan.
-          Estás desfiguradita de dolor.
-        Joder, Puri, es insoportable, cada mes lo mismo, no lloro porque para mí que las lágrimas saldrían negras. Paso un par de días que no se los deseo ni a mi peor enemiga.
-          Quédate en caja que ya coloco yo la ropa que ha llegado nueva.
-          Gracias.

Ya se sabe, hoy por ti y mañana por mí. Mañana no es una forma de decir, esta semana me tiene que venir la regla y lo mío no es una menstruación, lo mío es un desangramiento. No soy persona, amigas. Qué os voy a decir a vosotras que no sepáis. Esos bajones que parece que te apagan la luz del mundo, ese cansancio que no tiene una ganas de nada. Y ese vigilar que no se desmadren las tuberías y te pongas perdida la ropa.
Adolfo, el jefe, que siempre está zarabuteando a nuestras espaldas (imagino que para machacársela luego en el lavabo con el recuerdo de nuestros culitos) ha cogido un cable de la conversación y se mete por medio.
-          Ya estáis con rollos de mujeres…
¿Rollos? Qué dice este payaso. ¿Lo crucificamos directamente? ¿La arrancamos esos ojitos de búho que Dios le ha dado y hacemos una tapita de aceitunas? ¿O le metemos una compresa usada por la boca para que deje de utilizar ese tono de sobrao? Dudamos Lali y yo, merecerlo se lo merece, ¡rollos de mujeres! ¡Su puta madre! Si no fuera porque necesitamos el curro, ahora mismo….
-          Un mesecito al año os hacía yo pasar la regla…
Yo no me puedo callar, aunque sea con una bromita le tiro a Adolfo con bala blandita.
-           Ya ves tú, no será para tanto… Además, no me digáis que no se os permite todo cuando estáis con vuestras cosas…
-          ¿Todo?
-          Pues claro, esa mala leche que gastáis, esa cara de asco, ese ni me mires ni me toques que te suelto una fresca. Sois así, no digáis que no. Todo el mundo pendiente de las señoras, de sus días rojos…
Los ojos de Lali y los míos se vuelven como puñales, qué coño, como espadas. Qué se cree el jefezucho de mierda, que como tiene la sartén por el mango se le tiene que aguantar todo. ¡Yo, no!
-          Adolfo, ¿has tenido tú alguna vez dolor de huevos? Sí, sí, de habértelos pillado con la bragueta o de que te hayan dado en todo los cataplines con una pelota de fútbol…
-          Puri, en fin… alguna vez… ¡Eso sí que duele!
-          Pues ahora imagínate tú, si puedes, que cada mes la Lali y yo te apretamos los cojones y te hacemos una tortilla francesa. ¿Cómo se te queda la cara? Dos o tres veces al día, tres días seguidos… ¿Guay, verdad?
Adolfo primero piensa en el dolor y se le congestionan los mofletes pero pronto se recupera y como es un salido del copón se pone cachondo pensando en un menage a trois con sus dependientas. No lo puede evitar, se le escapa la babilla y se le pone ahora una cara de vicioso… ¡Qué asco me da!
-          No sé, a lo mejor podríamos probarlo…- deja escapar por lo bajini buscando arredrarme.
Este jefecito mío no sabe que la Puri no se achanta. A mí los chulos y los babosos me sacan de quicio, sale la arrabalera que llevo dentro y no me frena ni el camión de la basura.
-          Adolfo, lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana. Venga, antes de que abramos la tienda, bájate los pantalones y luego los calzoncillos de piel de tigre. La Lali te coge el derecho y yo el izquierdo. Y catapún… Y a mediodía otra vez, y antes de irnos por la tarde, cascada de huevos que te crió. ¿Hace?
Adolfo huye despavorido. No sabe aceptar una bromita, qué piel más sensible que gasta el gachón. Creo que hasta se le ha movido el peluquín, mira que se lo pega con esmero pero ha sido imaginarse la escena y el cuero cabelludo ha hecho de las suyas. 
Si no son capaces de aguantar una provocación de la Puri, qué coño van a soportar la regla.


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