Los dedos choriceros de Gervasio es lo primero que me tira para atrás. Y ese pestazo a Varon Dandy. Dónde vas, armario de mis entretelas, que hay que modernizarse un poquito, que ese aroma me recuerda a mi padre. Y esa camisa de seda beige de gitano vendiendo en el mercado, y toda la pelambrera pectoral que se te escapa por el escote, joder, que tienes pelos para dar y regalar, amigo. De pancita no vamos nada mal, un poquito de régimen para convertir la rotonda de la felicidad en una leve curvita no estaría de más. Y esos pantalones de tergal de la época de Alfredo Landa. Y los mocasines, qué me dices de los mocasines, blancos para más inri. Y no digo nada de la dentadura amarilla y de los pelos en las orejas. Joder, Gervasio, que no te pido que seas un latin lover pero cuídate majete, cuídate. ¿Criticona yo? Vamos anda…
- Es Puri, mi mejor amiga- nos presenta Manoli que
viene con un traje negro Mata-Hari.
- Hola, encantada Gervasio.
- ¿Qué tal?
Yo debería haber dicho impresionada, anonadada, congelada,
descojonada, rota por las costuras, afectada… en fin, que me lo guardo y tiro
de tópicos.
- Bien, bien…
- ¿Vamos a tomarnos un cafelito?- Manoli sigue de
maestra de ceremonias.
- Venga.
Coño. Que Gervasio haciéndose el galante me ha dejado pasar a
mi primera pero me ha colocado la mano en el culo sibilinamente. ¿Qué son cosas
mías? Sí, sí, el culo es una cosa muy mía. ¿Qué no es para tanto? Pues que
quieres que te diga, para empezar no está nada mal.
- Ya me ha dicho Manoli que os casáis.
- Sí.
Hombre de pocas palabras este Gervasio. Pero… ¿será posible?
Que me está taladrando las tetas con la mirada. ¿Soy yo? Una mierda, que este
tío es un salido y que me está sacando de quicio el muy asqueroso.
- … ¿muy precipitado todo, no?- sigo sacando temas
sin demasiadas ganas.
- Un poco.
Gervasio gasta poco en sílabas pero sigue mirándome mal. Que
yo me lo sé, que yo me conozco esa mirada sucia de los tíos, que aunque Manoli
le coge la mano y se arrapa a su brazo como si hubiese comprado al gachón, él
me mira con un brillo en los ojos que no me gusta ni un pelo.
- Me voy al lavabo, ¿vienes, Puri?
- Por supuesto
Si te parece me voy a quedar yo con el obseso éste. A mear
juntitas que eso une mucho.
- ¿Qué te parece?- me suelta Manoli a quemarropa
nada más cruzar la puerta del baño.
- Pues… no sé… es a ti que te tiene que gustar.
- ¡Vaya respuesta! Si te pregunto a ti es porque
quiero tu opinión, la mía ya la sabes.
- ¿Y para qué quieres que te dé mi opinión?
- Joder, Purita, cuando te pones complicada eres más
difícil que un Sodoku.
- Coño, que es muy majo…
- No lo dices en serio. No te ha gustado.
Ahora llega el momento del dilema. Mentira piadosa o verdad
dolorosa. Por una parte me tira decirle todo lo que pienso, para eso soy su
amiga. Por otra, me da en la nariz que no le va a gustar la ristra de defectos
que le he sacado a su armario Gervasio. ¿Tú qué harías?

Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada