Nueve y media de la noche del día de Reyes.
Suena el interfono. Me cago en to, me había quedado clisada viendo el
telediario de las nueve. Venga caras de gilipollas de los que les ha tocado la
lotería del Niño. Y yo sin un puto duro. Venga cara de gilipollas de los que
opinan sobre la crisis. Y yo que no sé de dónde voy a sacar para poder pagar la
luz y el agua y el gas que han subido por la patilla. Venga la cara de
gilipollas de Mourinho. Y a mí que me importa que no ponga a Casillas, como si
se la pica un pollo. Una servidora había desconectado y se había permitido una
cabezadita inocente. Suena el timbre de la puerta. Abro. Veo otra cara de gilipollas,
la de mi ex, Manolo. La sonrisa de oreja a oreja, síntoma de que ha hecho algo
que me puede joder. Inconfundible. Busco a Fernandito, mi criaturica de cinco
años, ni rastro. Cuando ya creía que me lo había raptado, aparece por sorpresa
de detrás de un armatoste de dos metros por dos metros.
- -
Mama, mama, mira lo que me han
traído los reyes en casa del papa. ¡Un scalextric!
Manolo aumenta unos centímetros su sonrisa de
gilipollas integral. Aunque tenga el coño a reventar de sus papanatadas pongo
mi cara de los días de fiesta y arrastro la caja para adentro como si fuera un
ataúd. El niño le da un besico a su padre y pasa para adentro. Mi ex sigue como
un espantapájaros en la puerta, yo lo miro y no lo veo, puede que me ciegue la
mala leche.
-
-¿Todo bien?
La pregunta va con recochineo. Para qué cojones
quiere un niño de cinco años un scalextric que hace siete veces su estatura. Yo
que soy mal pensada ya sé lo que acarrea el puto regalo. A mí no me la pega
Manolo ni veinte Manolos.
-
-De puta madre.
-
-Joder, Puri, qué arisca que eres.
-
-Y más que puedo serlo.
-
-¿No me vas a invitar a cenar?
-
-Manolo, ¿por qué no te vas a tu
puta casa y recoges la mierda de los camellos?
-
-Buenas noches.
Portazo y se acabó. Una ya no tiene el coño
para ruidos que dice mi amiga Silvia. Preparo una pizza cuatro estaciones para
Fernandito y me comprometo a montarle el scalextric en la habitación de la
plancha. Para que se calle y para darle en los morros a su puñetero padre que
me la quiere jugar. Lo dejo jugar un rato con un fuerte atiborrado de vaqueros,
los cabrones de los sioux lo tienen que asaltar, para eso son los malos. Son mis
reyes. Me he descuidado recogiendo la cocina y Fernandito se ha dormido en la
alfombra. Lo desvisto y lo meto en la cama. Me desmaquillo y me meto en la piltra.
Me cuesta dormir lo mío, una puta pregunta no para de tirarme de los pelos de
las cejas. ¿Qué le pude ver yo al caraculo de Manolo? Coño, que después de una
pregunta viene otra. ¿Cómo pude quedarme preñá de semejante majadero? Puri,
para el carro, que como sigan las preguntas la noche va a ser más larga que un
día sin pan. Rezo mi letanía. Brad Pitt,
u otro de aquí, dame tu polla de medio metro que si no llega el dedo me meto.
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